Lenin: Julio, 1916: Balance de la discusión sobre la autodeterminación .
4. ¿A FAVOR DE LAS ANEXIONES O EN CONTRA DE LAS ANEXIONES?
En el § 3 de la primera parte de sus tesis, los camaradas polacos declaran con toda precisión que están en contra de toda clase de anexiones. Lamentablemente, en el § 4 de esa misma parte encontramos afirmaciones que es obligado considerar anexionistas. Ese § comienza con la siguiente... ¿cómo decirlo más suavemente?... frase extraña:
"La lucha de la socialdemocracia contra las anexiones, contra la retención violenta de las naciones oprimidas dentro de las fronteras del Estado anexionista tiene como punto de partida el rechazo de toda defensa de la patria (la cursiva es de los autores), que en la era del imperialismo es la defensa de los derechos de la propia burguesía a oprimir y saquear pueblos ajenos". . .
¿Qué es eso? ¿Cómo es eso?
"La lucha contra las anexiones tiene como punto de partida el rechazo de toda defensa de la patria"... ¡Pero si se puede denominar "defensa de la patria", y hasta ahora estaba generalmente admitido dar esa denominación, a toda guerra nacional y a toda insurrección nacional! Estamos en contra de las anexiones, pero... entendemos esto en el sentido de que estamos en contra de la guerra de los anexionados por liberarse de los anexionistas, estamos en contra de la insurrección de los anexionados con el fin de liberarse de los anexionistas. ¿No es ésta una afirmación anexionista?
Los autores de las tesis argumentan su... extraña afirmación diciendo que, "en la era del imperialismo", la defensa de la patria es la defensa de los derechos de su propia burguesía a oprimir pueblos ajenos. ¡Pero eso es exacto sólo con relación a la guerra imperialista, es decir, a la guerra entre potencias imperialistas, o entre grupos de potencias, cuando ambas partes beligerantes, además de oprimir "pueblos ajenos", hacen la guerra para decidir quién debe oprimir más pueblos ajenos!
Por lo visto, los autores plantean el problema de la "defensa de la patria" de una manera completamente distinta a como lo plantea nuestro Partido. Nosotros rechazamos la "defensa de la patria" en la guerra imperialista. Esto está dicho con claridad meridiana en el manifiesto del Comité Central de nuestro Partido y en las resoluciones de Berna, reproducidas en el folleto El socialismo y la guerra, que ha sido publicado en alemán y en francés. Hemos subrayado eso dos veces también en nuestras Tesis (notas al § 4 y al § 6). Al parecer, los autores de las tesis polacas rechazan la defensa de la patria en general, es decir, también en una guerra nacional, considerando, quizá, que en "la era del imperialismo" son imposibles las guerras nacionales. Decimos "quizá" porque los camaradas polacos no han expuesto en sus tesis semejante opinión.
Semejante opinión ha sido expresada con claridad en las tesis del grupo alemán "La Internacional" y en el folleto de Junius, al que dedicamos un artículo especial. Señalemos, como adición a lo dicho allí, que la insurrección nacional de una región o país anexiónados contra los anexionistas puede ser denominada precisamente insurrección, y no guerra (hemos oído esa objeción y por eso la citamos, a pesar de considerar que esta disputa terminológica no es seria). En todo caso, es poco probable que haya quien se atreva a negar que Bélgica, Serbia, Galitzia y Armenia, anexionadas, denominarán "defensa de la patria", y la denominarán justamente, a su "insurrección" contra el anexionista. Resulta que los camaradas polacos están en contra de semejante insurrección debido a que en esos países anexionados hay también burguesía, que oprime también pueblos ajenos, o, mejor dicho, que puede oprimirlos, pues se habla únicamente de "su derecho a oprimir". Por consiguiente, para apreciar una guerra dada o una insurrección dada no se toma su verdadero contenido social (la lucha de la nación oprimida contra la opresora por su independencia), sino el eventual ejercicio por la burguesía hoy oprimida de su "derecho a oprimir". Si Bélgica, por ejemplo, es anexionada por Alemania en 1917, pero en 1918 se levanta para liberarse, los camaradas polacos estarán en contra de la insurrección, basándose en que ¡la burguesía belga tiene "derecho a oprimir pueblos ajenos"!
Este razonamiento no tiene ni un ápice de marxista, ni de revolucionario en general. Sin traicionar al socialismo, debemos apoyar toda insurrección contra nuestro enemigo principal, la burguesía de los grandes Estados, si no se trata de la insurrección de una clase reaccionaria. Al negarnos a apoyar la insurrección de las regiones anexionadas nos convertimos -objetivamente- en anexionistas. Precisamente en "la era del imperialismo", que es la era de la incipiente revolución social, el proletariado apoyará hoy con particular energía la insurrección de las regiones anexionadas, a fin de atacar mañana, o al mismo tiempo, a la burguesía de la "gran" potencia, debilitada por esa insurrección.
Sin embargo, los camaradas polacos van más lejos aún en su anexionismo. No están en contra únicamente de la insurrección de las regiones anexionadas; ¡están en contra también de todo restablecimiento de su independencia aunque sea pacífico! Escuchad: "La socialdemocracia, al declinar toda responsabilidad por las consecuencias de la política opresora del imperialismo, al luchar contra ellas del modo más enérgico, no se pronuncia en modo alguno a favor de la colocación de nuevos postes fronterizos en Europa, a favor del restablecimiento de los arrancados por el imperialismo" (la cursiva es de los autores). En la actualidad "han sido arrancados por el imperialismo los postes fronterizos" entre Alemania y Bélgica entre Rusia y Galitzia. ¡Y resulta que la socialdemocracia internacional debe estar en contra de su restablecimiento en general, cualquiera que sea la forma en que se efectúe! En 1905, "en la era del imperialismo", cuando la Dieta autónoma de Noruega proclamó la separación de Suecia y la guerra de Suecia contra Noruega, preconizada por los reaccionarios suecos, no llegó a desencadenarse como consecuencia de la resistencia de los obreros suecos y de la situación imperialista internacional, ¡¡la socialdemocracia debería haber estado en contra de la separación de Noruega, pues significaba, indudablemente, "la colocación de nuevos postes fronterizos en Europa"!!
Eso es ya anexionismo franco y manifiesto. No hace falta refutarlo, porque él mismo se refuta. Ningún partido socialista se atreverá a adoptar semejante posición: "estamos en contra de las anexiones en general, pero en lo que se refiere a Europa, sancionamos las anexiones o nos conformamos con ellas puesto que han sido efectuadas"...
Debemos detenernos únicamente en los orígenes teóricos del error que ha hecho llegar a nuestros camaradas polacos a semejante... "imposibilidad", tan evidente de por sí. Más adelante hablaremos de cuán infundado es separar a "Europa". Las dos frases siguientes de las tesis explican otras fuentes del error: .. ."Donde ha pasado la rueda del imperialismo sobre un Estado capitalista ya formado, aplastándolo, tiene lugar -bajo la forma salvaje de la opresión imperialista- la concentración política y económica del mundo capitalista, concentración que prepara el socialismo"...
Esta justificación de la anexión es struvismo, pero no marxismo. Los socialdemócratas rusos, que recuerdan la década del 90 en Rusia, conocen perfectamente esta manera de desnaturalizar el marxismo, común a los señores Struve, Cunow, Legien y Cia. En otra tesis de los camaradas polacos (II, 3) leemos lo que sigue acerca de los struvistas alemanes, los llamados "socialimperialistas":
... (La consigna de autodeterminación) "permite a los socialimperialistas tratar de demostrar el carácter ilusorio de esta consigna y, al hacerlo, presentar nuestra lucha contra la opresión nacional como un sentimentalismo ilegítimo desde el punto de vista histórico, minando con ello la confianza del proletariado en los fundamentos científicos del programa socialdemócrata". . .
¡Eso significa que los autores consideran "científica" la posición de los struvistas alemanes! ¡Les felicitamos!
Pero una "minucia" destruye este sorprendente argumento, que nos amenaza con que los Lensch, los Cunow y los Parvus tengan razón frente a nosotros: esos Lensch son hombres consecuentes a su manera, y en el número 8-9 del Kólokol chovinista alemán -en nuestras tesis hemos citado adrede precisamente este número-, Lensch pretende demostrar al mismo tiempo ¡¡"la falta de base científica" de la consigna de autodeterminación (los socialdemócratas polacos, por lo visto, han considerado irrefutable esta argumentación de Lensch, como se desprende de los razonamientos de sus tesis reproducidos por nosotros...) y "la falta de base científica" de la consigna contra las anexiones!!
Porque Lensch ha comprendido magníficamente la sencilla verdad que señalábamos a nuestros colegas polacos, los cuales no han deseado responder a nuestra indicación: no existe diferencia "ni económica, ni política", ni en general lógica, entre el "reconocimiento" de la autodeterminación y la "protesta" contra las anexiones. Si los camaradas polacos consideran irrefutables los argumentos de los Lensch contra la autodeterminación, no se podrá dejar de reconocer un hecho: los Lensch enfilan todos esos argumentos también contra la lucha con las anexiones.
El error teórico en que se basan todos los razonamientos de nuestros colegas polacos les ha llevado tan lejos, que han resultado ser anexionistas inconsecuentes.
5. ¿POR QUÉ ESTÁ LA SOCIALDEMOCRACIA EN CONTRA DE LAS ANEXIONES?